Author Archives: Luna de Brigantia

About Luna de Brigantia

Luna de Brigantia está formado por un grupo de matronas que ejercemos nuestra profesión en toda la comunidad gallega. Entre otras actividades propias de la matrona, acompañamos partos y dilataciones en casa. Puedes contactar con nosotras en: info@lunadebrigantia.com 654932033

Es necesaria la Semana Mundial del Parto Respetado?

La celebración del la Semana Mundial del Parto Respetado me deja un sabor agridulce.  Es una semana bonita, en la que se realizan muchas actividades de visibilización y te das cuenta de cuanta gente hay luchando por el mismo objetivo, pero es triste que tengamos que dedicar una semana para concienciar sobre la importancia del parto respetado; también es triste que haya que dedicar un día a la mujer trabajadora, o un día a los derechos humanos… Pero no crees que es necesaria más concienciación sobre el respeto en el parto y los derechos de madres y bebés entorno al nacimiento???
Cuando vi el lema de es este año “El nacimiento, una cuestión de salud pública» me encantó y emocionó, porque si de verdad se considerase al nacimiento una prioridad de Salud Pública, seguramente no estaría la situación como está.

Embarazo y parto son saludLa salud pública es la disciplina encargada de la protección de la salud a nivel poblacional. En este sentido, busca mejorar las condiciones de salud de las comunidades mediante la promoción de estilos de vida saludables, las campañas de concienciación, la educación y la investigación.

Salud pública es la infraestructura de saneamiento y alcantarillado, la vigilancia de la calidad de los alimentos y su trazabilidad, el control epidemiologico de enfermedades, la educación sanitaria en hábitos saludables,… y por supuesto, la mejora de la atención al parto.

Que el parto y nacimiento sean cuestiones de salud pública pone en valor la importancia que tiene para la salud particular del individuo y global de la sociedad el modo en que se llegue al mundo, dejando una huella en la persona.

El sistema sanitario público o privado es una herramienta de la salud publica.  Y según sea la calidad del sistema sanitario, los indicadores de salud pública serán mejores o peores. Supongo que en este momento en España, con los recortes en sanidad, nuestros indicadores de salud pública han empeorado, y además, la forma en que se atiende el parto en la muchos hospitales (públicos y privados) no favorecen una mejora. Pero así estamos, es el servicio sanitario que tenemos, que muchas veces se salta los principios más básicos de autonomía y autogestión de la salud. Por esto tenemos que seguir haciendo más visible, al menos una semana al año, la importancia que tiene el respeto de ese momento trascendental para el resto de la vida, que es el nacimiento.

Con el deseo de que el nacimiento se considere de verdad una cuestión importante y determinante en Salud Pública, finalizamos esta Semana Mundial del Parto Respetado, soñando con que el año que viene no sea necesaria…

Lactancia sin bebé, tetas y censura

Hace unos días, leíamos en Facebook el relato escrito por María, sobre su lactancia sin Mai.  Ese texto iba acompañado de una fotografía de su pecho rebosando leche y fue censurada y borrada por Facebook.  No entendemos porque en FB se permiten fotografías de animales torturados, de mujeres semidesnudas,  siliconadas, en poses claramente sexuales, pero en cambio, se censura un pecho real, tal como la naturaleza ha concebido que sea.

Sabemos que no es fácil encontrar información sobre el manejo de la lactancia cuando el bebé ha muerto, y casi más difícil aún conocer la vivencia de esas madres.  Aquí os dejamos el texto de María y la foto censurada.

Cuando la leche no es blancaCuando la leche no es blanca
El pasado 3 de marzo mi hija Mai nació muerta. Nadie te prepara para eso. Nadie está preparado. Dentro de la nebulosa del momento, burrocracia, gestiones, decisiones y recuerdos, alguien te ofrece pastillas para cortar la leche. Alguien te dice que puedes esperar. Y en ese momento caes en que tu cuerpo, tu cuerpo de madre, parida la placenta, producirá leche en unos días. Y te cagas en la Naturaleza. Mi elección fue esperar, quizás para aferrarme a lo que de Mai me quedaba. No me arrepiento, fue una despedida suave y paulatina, pero cada mujer debe tener libertad para escoger la suya. Los profesionales deben informar. No juzgar. Tras la cesárea de urgencia y la muerte, el shock y el dolor físico dejaron paso a una fuerza increíble que me impulsaba a levantarme, a lamerme mi propia herida. Los pechos se me llenaron de leche, tremendos y calientes. Fui mamífera en estado de alerta, buscando a mi cría, esperándola. Por la cesárea tomaba antiinflamatorios, quizás por eso no sentí dolor, solo malestar, no tuve necesidad de extraerme leche ni de aplicarme frío ni hojas de col. Dejé fluir la leche, simplemente, dejé que me mojase despidiendo a mi bebé, dejé que se perdiese. Dejé a mi cuerpo hacer su duelo, llorar su luto, hasta que la leche se marchó. Y con ella la fuerza. La mamífera que por fin tomó conciencia de que su bebé no iba a volver. Mamífera vacía de vientre y pechos muertos. El cuerpo de madre, creador, nutricio, lleno de vida y alimento pasó suavemente a convertirse en silencio, en cementerio.
 

Y en Gallego…

tleiteCando o leite non é branco
O pasado 3 de marzo a miña filla Mai naceu morta. Ninguén te prepara para iso. Ninguén está preparado. Dentro da nebulosa do momento, burrocracia, xestións, decisións e recordos, alguén che ofrece pastillas para cortar o leite. Alguén che di que podes esperar. E nese momento caes en que o teu corpo, o teu corpo de nai, parida a placenta, producirá leite nuns días. E cágaste na Natureza. A miña elección foi esperar, quizais para aferrarme ó que de Mai quedaba. Non me arrepinto, foi unha despedida suave e paulatina, pero cada muller debe ter liberdade para escoller a súa. Os profesionais deben informar. Non xulgar. Tras a cesárea de urxencia e a morte, o shock e a dor física deixaron paso a unha forza incrible que me impulsaba a levantarme, a lamberme a miña propia ferida. Os peitos enchéronseme de leite, tremendos e quentes. Fun mamífera en estado de alerta, buscando a miña cría, esperándoa. Pola cesárea tomaba antiinflamatorios, quizais por iso non sentín dor, só malestar, non tiven necesidade de extraerme leite nin de aplicarme frío nin follas de col. Deixei fluír o leite, simplemente, deixei que me mollase despedindo o meu bebé, deixei que se perdese. Deixei o meu corpo facer o seu duelo, chorar o seu loito, ata que o leite marchou. E con ela a forza. A mamífera que por fin tomou conciencia de que o seu bebé non ía volver. Mamífera baleira de ventre e peitos mortos. O corpo de nai, creador, nutricio, cheo de vida e alimento pasou suavemente a converterse en silencio, en cemiterio.
 

Mis matronas, mi gran ayuda

Loreto de Araújo Fotógrafa

Loreto de Araújo Fotógrafa

Este es el testimonio de una gran madre y mujer, que buscó la ayuda que necesitaba en su embarazo y posparto, en las matronas de Luna de Brigantia. Unas palabras que hacen que cada día sigamos luchando por un proyecto en el que hemos invertido mucho tiempo y esfuerzo, y que creemos que merece la pena. Porque podamos seguir acompañando a muchas mujeres durante mucho tiempo…. Gracias Rebeca

Me llamo Rebeca y me gustaría contar mi testimonio sobre mi experiencia con Luna de Brigantia y, especialmente, con Lucía.

Antes de quedarme embarazada, tenía un concepto erróneo de lo que era una matrona. Recuerdo que varias mujeres me habían dado malas opiniones de las comadronas. Tenía la idea de que era una sanitaria que te reñía si engordabas mucho en el embarazo y que era una profesional radical sobre la lactancia.

Cuando fui a la matrona de la Seguridad Social, me dio la sensación de ser una persona razonable y la consulta fue agradable. Cuando me dio el horario del curso de preparación al parto, me desmoroné. Los horarios no eran compatibles con mi trabajo ni con el de mi marido. Miré también los horarios en un hospital privado y eran adecuados para mí pero no para él. ¡Me negaba a ir sola a las clases! El hijo era de los dos y los dos teníamos que estar preparados. Iba a ser el curso más importante de nuestras vidas y queríamos lo mejor.

Buscando en Internet encontré información sobre Luna de Brigantia. Leí que daban cursos a domicilio y que las matronas tenían una amplia formación y nos pareció que era lo que estábamos buscando. Solo me preocupaba que me presionasen con el tema de la lactancia materna. No tenía claro si le iba a dar el pecho a mi hijo y les pedí que fuesen delicadas con ese tema y así lo hicieron. Lucía y Silvia vinieron a nuestro piso en un día festivo y nos impartieron un excelente curso por lo preparado que estaba, las explicaciones, la selección de los temas, la paciencia al responder nuestras preguntas y lo ameno que resultó. Los apuntes que tomé me fueron útiles no solo para el parto y primer mes de mi hijo sino para más tiempo. Sin exagerar puedo afirmar que ha sido el mejor curso de mi vida y he ido a muchos y en diferentes países.

Gracias a este curso descubrí que la lactancia materna no solo era beneficiosa para el bebé sino también para la madre. Decidí probar. Mi objetivo era darle el pecho un mes o cuarenta días. Sabía que si algo se complicaba, podía contar con el apoyo de mi marido y con las visitas posparto de las matronas. Desgraciadamente, la lactancia materna se torció más de lo que yo esperaba pues me vino leche para dos hijos y complicó bastante la experiencia. Llamé a Luna de Brigantia un sábado y solicité que una matrona viniese a casa. Me dijeron que se pondría una matrona en contacto conmigo en breve y así fue. Lucía vino a casa de nuevo. Me aportó tranquilidad, ánimos, consejos para llevar mejor el dolor de la subida de la leche y para evitar otras posibles complicaciones. Además, también nos orientó en la crianza de nuestro hijo. Me recordó de nuevo que el primer mes del nacimiento de un hijo es complicado y así fue. Necesité otra visita más por el tema de lactancia materna. Una vez más me aportó comprensión, me dio ánimos, consejos, soluciones y nos introdujo en el maravilloso mundo del masaje infantil. Desde entonces todos los días le doy un masaje a mi hijo y es una de las experiencias más bonitas que he tenido.

Fueron cuarentas días duros en los que me sentí incomprendida por casi todos excepto por mi marido y por mi matrona: Lucía. Casi todo el mundo opinaba: si debía de de

jarlo o no, si utilizaba la técnica adecuada, si mi leche le llegaba al niño, si debía darle cada tres horas … ¡No me lo podía creer! De repente, había catedráticas de la lactancia por todas partes. Lucía no solo realizó visitas sino que atendía mis llamadas si tenía dudas o estaba desanimada.

Una vez cumplido mi objetivo y también porque la producción no se regulaba y por problemas de espalda, decidí dejarlo. Coincidió que tenía una revisión ginecológica. Cuando le conté por lo que había pasado al ginecólogo, me recetó las pastillas para cortar la leche. Me aseguró que no tendría problemas pero yo no lo veía claro y me eché a llorar. Había hablado con dos primas mías que también tuvieron mucha producción y tomaron las pastillas, me contaron experiencias horribles: a una no le hicieron efecto, otra tuvo el pecho vendado, las dos me hablaron de dolores horribles, inflamaciones…. ¡No quería pasar por eso! Una vez más mi matrona me dio la solución: el destete progresivo y personalizado para mi caso. Cuando retiré dos tomas, me quedé con una producción cómoda y paré el destete durante unas semanas. Posteriormente retomé el destete y tomé las pastillas. Así llegué a los tres meses y el destete no fue una experiencia nada traumática, al contrario. Mis primas se quedaron alucinadas de que no hubiese tenido problemas y les expliqué que la clave estaba en tener una buena matrona al lado.

Con este testimonio quiero dejar claro que el apoyo de la pareja y una buena matrona son fundamentales no solo en el embarazo sino posteriormente. Para mí Lucía es una excelente profesional por su amplia y actualizada formación, gran vocación,  entrega, paciencia y dedicación.

¡Gracias una vez más, Lucía, por todo! ¡Gracias por iluminar con tus conocimientos, comprensión y cariño los días oscuros de posparto! No en vano te llamas Lucía.

Una vez más,  gracias por existir como matronas y seguir ejerciendo a pesar de tener tantos sectores en contra, gracias por haber montado esta empresa y por los servicios que ofrecéis. Yo os estaré eternamente agradecidas y, a partir de ahora, si escucho: «¿Para qué sirve una matrona?» pues podré responder que para mucho si son grandes profesionales como vosotras y os recomendaré.

Parto y tratamiento con heparina

Heparina.  Imagen de internet.

Heparina. Imagen de internet.

Cuando me quedé embarazada de mi primera hija y me dijeron que no me podía poner la epidural por estar a tratamiento con heparina (dosis profiláctica clexane 40 cada 24 horas) empecé a buscar alternativas para el dolor.   Al ir informándome me di cuenta que lo mejor que podía hacer era tener un parto sin epidural, pero sobretodo con las mínimas intervenciones: Intentar evitar la inducción para no tener que recurrir a la epidural y así evitar la cascada de intervenciones que tan bien resume nuestra compañera de Diario de una mamífera.

Porque al hablar de heparina, muchas veces pensamos en el riesgo de hemorragia debida al parto y en ese caso, la heparina a dosis profiláctica no supondría un riesgo excesivo estando en el hospital ya que se dispone de varios tratamientos, según la causa de la hemorragia (tocolíticos, sutura, sueros, tranfusiones, balón intrauterino, protamina,…) El verdadero riesgo durante el parto si estás a tratamiento con heparina es que se produzca un hematoma epidural secundario a la punción, porque las secuelas pueden ser muy graves. Es por esto por lo que los anestesistas no te ponen la epidural si estás a tratamiento con heparina, y si lo hacen es en caso de que hayan pasado más de 12 horas de la última dosis y falten más de 6 horas hasta la siguiente. En mi caso, que me ponía la heparina a las 9 de la noche, sólo me podrían poner la epidural si me ponía de parto entre las 9 de mañana y las 3 de la tarde.

Por este motivo la epidural era una opción casi descartada, pero en caso de necesitar algún tipo de anestesia (necesidad de fórceps, cesárea…), los anestesistas me habían dicho que se podría poner anestesia raquídea, que se aplica con una aguja mucho más fina y por tanto tiene menos riesgos de producir ese hematoma epidural. El efecto de este tipo de anestesia dura más o menos una hora (dependiendo de la dosis que apliquen). Y en caso de que tampoco se pudiese aplicar esta anestesia, se recurriría a anestesia general.

En caso de estar a tratamiento con dosis terapéuticas, es necesario bajar a dosis profiláctica al menos 24 horas antes del parto y en este caso, habría que valorar seriamente la opción de inducir el parto para poder ajustar el tratamiento.  La modificación de las dosis de heparina debe hacerse bajo supervisión médica.

En algunos hospitales ofrecen la opción de programar una inducción cuando se está a tratamiento con dosis profilácticas, para poder retirar la heparina 12 horas antes y así poder poner la epidural si se necesita. Pero, ¿realmente esto es la opción más segura? Para mi no lo era, porque yo quería evitar iniciar la cascada de intervenciones, así que me preparé y conciencié de que pariría sin epidural y tuve a mi lado dos matronas fantásticas que no intervinieron y hicieron posible que yo desplegase todo mi potencial para parir mamíferamente.

 

La opción más segura para el parto, en caso de estar a tratamiento con heparina, es (como en todos los casos) respetar al máximo la fisiología del parto, evitando intervenciones innecesarias.

Gracias a esta maternidad en la que me «resigné» a no ponerme la epidural, gracias a las matronas que me acompañaron, se reavivó mi deseo de ser matrona y ese mismo año saqué plaza para hacer la especialidad.

Gracias a la heparina soy matrona!!

Mi vida y cómo una matrona consiguió cambiarla

Supongo que esta historia ya la habréis leído muchos de vosotros, pero su autora ha querido que su testimonio quede reflejado tambien en nuestro blog, así que, para los que no lo hayáis leído, ahí va su historia.

Hace días que estoy deseando escribir esto. Incluso me hubiera gustado escribirlo el mismo día en que se me ocurrió hacerlo, porque la mezcla de sensaciones que invadían mi cuerpo eran las perfectas para plasmar lo que quería contar al mundo, a las mujeres.

Tengo 26 años y las cosas muy claras. Siempre fui una tía «echada pa´lante», con ganas de comerme el mundo. Pero hace tiempo que no es así.
Hace tiempo, exactamente catorce meses que me siento pequeñita, que no consigo arrancar, que no consigo arrancarme una pena que tengo dentro…
Tuve un embarazo muy duro pero del que disfruté hasta el último momento. Tenía ganas de parir, ilusionada de que llegara el momento disfrutaba de las últimas patadas en mi tripa. Muchas de las mamás que acudían conmigo a las clases preparto estaban nerviosas por la llegada del día, menos yo. Yo quería parir y no quería la típica horita corta. Quería vivir el momento, los dolores, traer al mundo a mi bebé. Estaba tranquila, sosegada, poco impaciente. No quería perderme nada. Y me lo perdí todo. 

Por un cúmulo de circunstancias, mi parto fue una verdadera mierd*. Nada de lo que quería. Con violencia obstétrica, violencia de género. 
Mi parto medicalizado acabó durante mucho tiempo con mi sexualidad. Con mi vida marital.Con mi confianza de mujer y con esa fuerza femenina que yo tenía. Un desgarro de tercer grado, provocado por una ginecóloga que seguramente estará disfrutando en su casa de su marido, me fastidió la vida literalmente. 

Tras catorce meses de dolores insoportables en mi vagina, a causa de ese desgarro+ episiotomía, sin poder tener relaciones placenteras, sin poder siquiera a veces toser con un catarro, decidí acudir al profesional adecuado: la matrona.

Imagen de internet

Imagen de internet

La matrona de mi centro de salud es maravillosa, pero es una persona maravillosa y saturada de trabajo, asi que al igual que pagamos cuando estamos embarazadas 80 ecografías en un ginecólogo privado, decidí pagarme una matrona para que me valorase. Tengo que decir que tenía pocas esperanzas, pero sabía que al menos me iba a escuchar, a entender, podría hablar de mi parto, de mi injusticia y sería abrazada entre mujeres.Tengo que decir también, que la primera valoración del suelo pélvico fue gratuíta, ya que iba a comenzar un taller para ejercitar el suelo pélvico en su consulta

Llegué y nos presentamos. Carmen, sonriente y emanando energía positiva me escuchó. Me escuchó y me dio la razón. La razón en mi injusticia, porque la gente, la sociedad no es consciente de lo mal que se hacen las cosas en los hospitales, porque la mayoría de las veces el bebé y la mamá están bien… a si? y eso quien lo dice? Que no nos hayamos muerto señores, no quiere decir que estemos bien. Tanto yo como mi hijo hemos sufrido mucho, mucho.

Llegado el momento me preguntó si quería que me explorara y valoramos el tono, ya que como antes mencioné, me dolía al toser. 

Me dice que el tono está medianamente bien, nada fuera de lo normal, pero a mi me duele, me duele un montón, el solo hecho de introducir los dedos, aunque con todo el cariño del mundo, fue doloroso.

Carmen me mira y me dice que podemos intentar una opción. Una terapia que ella aprendió en Barcelona y que cree que puede ser determinante para mi recuperación, y que lógicamente solo intentaríamos si yo quería. Esta terapia se llama Terapia Neural y consiste en inyectar anestésico en determinados puntos, en este caso de las cicatrices para que las células se «reseteen» y vuelvan a vivir desde cero (explicado a mi manera) . Carmen me comenta que es sumamente útil también para cicatrices dolorosas de cesáreas,por si a alguna mamá más le interesa. Puedes leer más AQUÍ.

Al principio estaba muy convencida de hacerlo, pero cada vez que se acercaba el día estaba más asustada.Me aterraba la idea de que me pincharan la vagina, ya no solo por lo que implica que te pinchen tus partes más íntimas, sino por la fobia que adquirí después del parto a que NADIE me tocase ahí…
Llegó el día y los nervios a flor de piel. Fue cómo enfrentarme a mis propios miedos. A ver de frente lo que no quería ver. 
Carmen, como siempre con su energía consiguió tranquilizarme, y junto con la ayuda de Marta, su otra parte y comadrona también, hizo un trabajo genial. Respiramos juntas, de la mano…

Charlamos un rato sobre lo injusto de lo que me había pasado y algunas cosas más…. Me fuí a casa y esperé un par de días, hasta que estuve preparada….
Entonces, con el cariño y ayuda de mi otra mitad lo intentamos juntos…
Todo fue perfecto, cómo lo era un año antes… No podía creerlo. Ni un dolor, tal vez, si soy «tiquismiquis», una ligera molestia al principio…
Respiré y sentí que quizás podría volver a ser yo misma…

Durante algunos días tuve ganas de llorar, y lloré. Me desahogué. Me vi a mi misma y supe que jamás volvería a ser la misma. Lo acepté y pensé que eso estaba bien, que no debería volver a ser así. Que claro que no soy la misma! Ya no soy aquella chica desinformada que decidió dejar sus decisiones en manos del personal sanitario. No. Ya no soy esa. Ahora soy madre, una madre informada. Que sabe lo que quiere y que necesita sanar!Y con una bonita cicatriz que me recuerda el nacimiento de mi hijo y que tantas y tantas cosas aportó a mi vida… que tanto me enseñó! Con la ayuda de Carmen, una auténtica comadrona, sané mi herida física, para ser el comienzo así de la sanación de la otra herida, la que más duele. 

Sé que pasará el tiempo, y ahora veo las cosas de otra manera. Ahora sabré cuando es el momento de tener otro bebé. Otro bebé al que sabré darle un nacimiento digno. Un bebé que estoy segura de que me ayudará a terminar de cerrar una etapa, y todo ello gracias a su hermano mayor. 

Esta es mi historia, la historia de una mamá a la que una matrona ayudó a recuperar parte de su identidad,  una parte fundamental de su vida, la sexualidad, la confianza, el placer…
Porque las matronas no están para traer bebé al mundo, regañarte porque has subido mucho de peso, o tomarte la tensión durante el embarazo. 
Las matronas están para ayudarte y acompañarte desde la primera regla hasta que ésta decida irse. Para acompañarte durante el embarazo, el parto o ayudar a planificar el encargo a la cigüeña de un nuevo bebé. 
Si tu matrona no es así, no tiene empatía, búscate otra, al igual que cuando un ginecólogo o un dentista no te gusta lo haces. 

Para mi, tanto la matrona que me acompañó durante el embarazo como Carmen, ocupan ya un lugar para siempre en mis recuerdos. 

Gracias Carmen! Gracias Marta! Formáis un equipo genial! 

Gracias a tí Diana por unas palabras tan bonitas, y creo que hablo de parte de todas las matronas.

Epidural, las preguntas más frecuentes

Hace unos días leímos un artículo en el diario digital La nueva España cuyo titular era:  EPIDURAL, LAS PREGUNTAS MÁS FRECUENTES. Todo lo que debes saber sobre este anestésico que ayuda a sobrellevar los intensos dolores del parto

epiduralY yo me pregunto… ¿Realmente con este artículo nos hablan de todo lo que deberíamos saber?

Algunas de sus afirmaciones no son correctas y hay bastantes cosas más que deberías saber sobre este anestésico… En morado podéis leer lo que dice el artículo y en verde nuestro comentario al respecto:

Según explica Ino Fornet, anestesista del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Puerta de Hierro-Majadahonda de la Comunidad de Madrid, sobre la conveniencia o no de elegirla en el parto: «la epidural permite tomar decisiones rápidas en situaciones obstétricas en las que existe muy poco margen de actuación, lo que equivale en muchos casos a disminuir los riesgos para la madre y el bebé».

Nada más empezar, ya destaca un aspecto erróneo de la sociedad actual, “la medicina preventiva”… ¿ Por qué tendría que pasar algo en un parto normal? ¿Somos conscientes de que la mayoría de las cosas que pasan son debidas a la cadena de intervenciones? ¿Por qué no intentamos intervenir menos en un proceso FISIOLÓGICO? De esta manera, seguro que reduciríamos las urgencias obstétricas.

Según señala la anestesista, existe una alta demanda de la anestesia epidural, ya que se estima que un porcentaje inferior al 10% de las mujeres pasan por un parto considerado poco doloroso. Los partos en los que se emplea la epidural se encuentran alrededor del 80% y de entre estas mujeres en un 75% de los casos la técnica analgésica de la epidural funcionará bien.

¿Por qué no nos planteamos que igual esta alta demanda de anestesia epidural es debida a la atención recibida por las mujeres en la mayoría hospitales y las características de los mismos?

Que en un hospital el 80% de las mujeres precisen de anestesia epidural no debería se un motivo de orgullo, dado que la OMS hace ya muchos años, destacó la importancia de evitar el empleo de la epidural como método habitual para el alivio del dolor en el parto (1).

Existe evidencia científica sobre algunas de las acciones que reducirían este 80% de tasa de epidurales actual:

  • Una revisión Cochrane publicada en 2006 (2), dice que el apoyo continuo de la parturienta debe ser considerado como efectivo en el alivio del dolor con un nivel de evidencia Ia, grado de recomendación A. Existen hospitales en los que seguimos echando al acompañante de la mujer cada vez que queremos realizarle alguna técnica y teniendo en cuenta el ratio de matronas por número de mujeres en nuestros hospitales, me parece imposible poder cumplir ese nivel de evidencia A.
  • En otra revisión de la Cochrane de 2004 (3) se evaluaron los efectos de la atención en centros de obstetricia con características familiares versus la atención en la sala de partos convencional. En comparación con los centros institucionales convencionales, los centros de obstetricia con características familiares se asociaron a beneficios moderados, como la reducción de las intervenciones médicas (menos necesidad de analgesia, más partos espontáneos, menos desgarros, menos episiotomías) y el aumento de la satisfacción materna. ¿De cuántos centros de obstetricia con características familiares disponemos actualmente? Suerte que hay gente que hace caso de estas recomendaciones y lleva a cabo proyectos como Arquitectura de maternidades  

Entre las múltiples inquietudes que presentan las embarazadas en la aplicación de la anestesia epidural se encuentran el no poder moverse, no sentir cuándo deben pujar o el dolor del pinchazo. En este sentido, Fornet tranquiliza a las futuras madres que deseen que se les administre la epidural, ya que apunta que en casos muy excepcionales se puede producir un episodio de parálisis, algo que podría suceder en otro tipo de pacientes mayores polimedicados y con graves cuadros de enfermedad sin dejar de ser algo excepcional.

Esta no es una explicación al miedo de las embarazadas de no poder moverse, no poder empujar… No hay evidencia científica, pero sí es evidente que una mujer con epidural casi nunca puede caminar, ni estar en la pelota, ni mover su pelvis para facilitar el encajamiento de su bebé en la pelvis y frecuentemente no tienen sensación de pujo, por lo que debe ser guiada en el momento del expulsivo. Esta es la preocupación mayor de las mujeres, no tener una parálisis , pero de todas formas, estos días se ha pulbicado esta noticia de una mujer que “… se queda parapléjica al alumbrar a su primera hija debido a una infección hospitalaria contraída posiblemente al ponerle la epidural”. Por suerte no es común, pero no sólo es posible en pacientes polimedicados y con graves cuadros de enfermedades.

 

¿Perjudica al bebé? Fornet señala que “no sólo no perjudica al bebé sino que la anestesia epidural puede beneficiarle dado que el dolor ocasiona alteraciones en la madre a nivel bioquímico pues se generan más hormonas del estrés (cortisol) y catecolaminas que podrían reducir el flujo sanguíneo que llega al útero”.

La reducción de flujo sanguíneo que llega al útero, se produce en la mayoría de los casos, tras la hipotensión secundaria a la administración de la epidural, pudiendo provocar hipoxia, acidosis fetal y posible daño neurológico.

El estrés en la madre puede producirse , mayormente, por el trato poco humanizado, la gran afluencia de profesionales que entran y salen de la habitación de la mujer casi sin presentación alguna, el uso de un lenguaje y terminología incomprensible para la mujer y su pareja, el cambio de sala de dilatación al paritorio….entre muchas otras cosas. Además, la liberación masiva de catecolaminas por parte del bebé, es necesaria para el “despertar” del recién nacido (respirar por sí mismo, cese de la circulación fetal, activación del cerebro…)

Adjuntamos un consentimiento informado de epidural, para todas aquellas mujeres que lo firman sin habérselo leído, para que sean un poco más conscientes de los riesgos que se corren al ponérsela; porque por mucho que nos intenten decir lo contrario, LA EPIDURAL NO ES INOCUA.

La Guía de Práctica Clínica de Atención al parto Normal, del Ministerio de Sanidad, dice que: “Se recomienda informar a las mujeres de que la analgesia epidural es el método más eficaz para el alivio del dolor, pero que puede producir hipotensión, retención urinaria, fiebre y alarga la segunda etapa del parto, incrementando el riesgo de parto instrumental y el uso de oxitocina” (4).

La analgesia epidural es una buena opción, pero no debería ser considerada como la primera opción para el alivio del dolor en el parto.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Chalmers B, Mangiaterra V, Porter R. WHO principles of perinatal care: the essential antenatal, perinatal, and postpartum care course. Birth. 2001; 28 (3): 202-207.
  2. Hodnett ED, Gates S, Hofmeyr GJ, Sakala C.Apoyo continuo para las mujeres durante el parto (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, número 4, 2007.
  3. Hodnett ED, Downe S, Edwards N, Walsh D. Centros de obstetricia con características familiares versus centros de obstetricia institucionales convencionales (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, número 4, 2007
  4. http://www.msssi.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/pdf/equidad/guiaPracClinPartoCompleta.pdf

La historia de mi episiotomía

Con este testimonio nos gustaría visibilizar algo, un problema que bastantes mujeres tiene y que sólo algunas se atreven a verbalizar para poder buscar una solución y llegar a sanar.

Gracias María por tus palabras.

 

suelo pélvico

La historia de mi episiotomía empezó en el momento del parto. Podría haber sido un «relato breve», pero se convirtió en una «novela» cuando mis puntos tardaron más de lo normal en curar. Lo asocié  a mi mala cicatrización… así que, lo de la cuarentena…

A los tres meses, en una conversación con una amiga que tenía un bebé, le pregunté por su recuperación y me dijo: “Uy sí, tarda…. pero se recupera,  ya verás”. Entonces decidí darme un poco más de tiempo, pero la realidad ya era que mi cicatriz me molestaba al tener relaciones,… y mucho…

Cuando mi bebé ya tenía casi 8 meses había pasado por todas las fases y encontrado muchos culpables: «será por la lactancia que me tiene las hormonas alteradas», » lo mismo yo hoy no estaba muy animada», «el niño se despertó en el peor momento», «quizá ese lubricante no sea bueno»,… el caso es que me dolía

En esa época una buena amiga , que tenía un bebé medio año menor que el mío, me comentó en una conversación íntima lo contenta que estaba, se sentía recuperada en sus relaciones sexuales, estaba encantada porque había tenido miedo y blablablá… Yo seguía sin sentirme bien…  le daba una y mil vueltas a la cabeza y seguía buscando culpables: «esa matrona pudo cortar menos… cambiaré de marca de aceite rosa mosqueta, buscaré otro lubricante, la lactancia»,… Hasta que un día, por fin, me reconocí a mí misma que había un problema físico y no era culpa de la lactancia, ni del aceite rosa mosqueta…

Luego llegó la resignación: ¿esto se arreglará en 10 meses, un año, nunca…?.

Vinieron a mi cabeza todas esas comidas familiares en las que en el momento del café todas las mujeres se juntan en la misma esquina de la mesa y salen a la luz los embarazos y partos de cada una: “menos mal que me hicieron cesárea del segundo porque soy de pelvis estrecha y en el primero fue horrible; bendita epidural; qué suerte tuve con aquella matrona; 25 horas de parto y al final no sabía ni dónde estaba; qué horror lo del azúcar; nunca olvidaré las náuseas vespertinas, …” y, sobre todo me venían a la cabeza esos comentarios de las madres que ya son abuelas y dicen: “Yo nunca volví a ser lo de antes; cuando vienen las lluvias, a mí el último punto que me dieron me sigue doliendo,…” ¡HORROR! ¡Me veía en 30 años siendo una de ellas!

Llegó entonces la lucha interna: » ¿en serio me tengo que resignar? ¡alguna solución habrá!»

Y un día cualquiera en una conversación cualquiera, una conocida (que esperaba feliz su segundo bebé), me dio el nombre de Carmen hablando de partos y cicatrices. Vi la luz: encontrar a Carmen y la terapia neural que aplica me ha ayudado a volver a encontrarme a mí misma. Llegué a ella con algo de escepticismo pero con la esperanza y el positivismo de que había una solución. La primera sesión consiguió una recuperación del 60%, pero gracias a la segunda sesión ahora me siento recuperada.

He conseguido reencontrar mi vida íntima y me he dado cuenta de que, efectivamente, había un problema físico y no era ni la lactancia, ni la marca de aceite o lubricante, ni mi cabeza (a la que echaba la culpa muy a menudo)…

Gracias a la terapia neural he podido recuperar lo que tenía hasta antes del parto y que durante 10 meses pensé que quizás nunca volvería a tener.

Gracias y mil gracias a Luna de Brigantia y a sus matronas…¡Seguiremos en contacto!

¿ Qué talleres me interesan durante el embarazo ?

En el embarazo, el principal tema de interés de las mujeres es el parto, aunque éste sea un período mínimo si lo comparamos con la posterior crianza. Despues de mucho tiempo y de muchas consultas de lactancia, en las que vemos a mujeres puérperas un poco desbordadas por una situación que no se habían planteado durante el embarazo, hemos valorado la importancia de realizar talleres de lactancia durante el embarazo.

Entre otras cosas, durante el embarazo es importante informarse sobre cuales son los mitos y cuales las realidades de la lactancia:

talleres embarazo

 

– ¿Cómo es y cómo funcionan las mamas?
– ¿Hay relación entre el tipo de parto y la futura lactancia?
– La importancia del contacto piel con piel y del agarre precoz
– ¿Cuales son las pautas básicas de agarre y posición tú bebé?
– ¿Tu bebé come lo suficiente?
– ¿Cuales son las dificultades que pueden aparecer con la lactancia materna?
– ¿Dónde puedo buscar apoyo e información?

 

LA LACTANCIA ES ALGO “NATURAL”. Incluye instinto, pero también aprendizaje.

Encontrar una MATRONA que apoye incondicionalmente la lactancia tiene un gran impacto en el éxito ; tanto aquella que te ha acompañado durante el embarazo, como aquella que te acompañará en el posparto, y en especial, durante tu parto.

Por esto, otro de los pasos más importantes para la lactancia es determinar CÓMO Y DÓNDE NACERÁ TU BEBE.

Dentro del PLAN DE PARTO se debe incluir un PLAN DE LACTANCIA Y CUIDADOS (instrucciones previamente escritas) donde indiques que deseas que tu bebe sea exclusivamente lactado, y que no se le ofrezca ningún biberón o chupete sin tu permiso.

Es muy importante tener un PEDIATRA que apoye la lactancia. Si puedes permitírtelo, busca uno de antemano; la mejor forma de hacerlo es a través de otras madres.

Igual necesitas apoyo fuera del ámbito sanitario, para que te resuelvan dudas acerca de la lactancia, al igual que apoyen tu decisión de lactar. Si no tienes a nadie (familiares o amigos ) que te apoyen, te recomiendamos que te unas a un GRUPO DE APOYO DE LACTANCIA. Podrás encontrar los de Galicia, en la página www.fedegalma.org . Si es posible, intenta acudir a una reunión del grupo de tu zona durante el embarazo, para empezar a relacionarte y a normalizar el acto de lactar.

LEE E INFÓRMATE, TU CUERPO HARÁ LO DEMÁS.

La verdadera preparación, aquella que hace la diferencia entre una lactancia exitosa y una que fracasa, no se hace en el cuerpo, se hace en la cabeza, y ambos padres deben prepararse.

Para problemas de incontinencia y de suelo pélvico consulta a una matrona

Cuando una mujer tiene incontinencia o problemas de suelo pélvico debería consultarlo con su matrona.  En la imagen podéis leer una consulta sobre este tema hecha a un ginecólogo en una revista y su respuesta.

consulta suelo pélvico

No estoy nada de acuerdo con esta respuesta.  A una mujer que se orina no se le puede pedir paciencia durante un año, y dentro de un año si no se ha solucionado, decirle que tiene que operarse.  No, esto no es solución!!!!!!!!  De hecho, esperar sin hacer nada, sólo agravará el problema.  Esta mujer, que además es joven y necesita hacerse cargo de un bebé recién nacido, necesita una valoración de su suelo pélvico.  Una muy buena valoración, saber si hay afectado algún nervio o «sólo» es muscular.  Después de un parto instrumentado necesita trabajar su suelo pélvico y de esto dependerá su salud en general y su salud sexual en particular.  Así que si por casualidad Cristina J.L, de Cáceres llega a leer esta entrada del blog, le respondo.

Estimada Cristina, no conozco las circunstancias de tu parto que han llevado a la utilización de las espátulas, pero en este tipo de partos el suelo pélvico puede lesionarse, ya sea por la distensión de los tejidos (nervios y músculos) como por la probable episiotomía que te hayan realizado.  En un mes no se puede hacer una valoración definitiva de tu suelo pélvico, pero dado el grado de incontinencia que presentas y el tipo de parto que has tenido, sería necesario que te valorase una matrona cuanto antes. Ella te orientará sobre la necesidad de acudir o no a un fisioterapeuta o matrona especialista en suelo pélvico.
No hay medicamentos efectivos para tu problema y la cirugía hay que valorarla con cautela.  Acude a tu matrona, y si ella no te da una solución, acude a otra hasta que encuentres la profesional con la que poder trabajar tu suelo pélvico, pero sobretodo, no esperes pacientemente un año a ver si la incontinencia se resuelve sola.

Madre, matrona a domicilio y embarazada en «Miña nai»

Hace casi un año, siendo madre, matrona a domicilio y embarazada con intención de parir en casa, participé en un programa para la televisión gallega.  Fueron 3 días de grabación que se quedaron en 15 minutos de reportaje.  Sabía que iba a haber muchos cortes, que no pondrían todo lo que se grabó y en cierto modo, tenía miedo a que al haber esos cortes, mis palabras perdiesen el significado que yo quería darles.  Ahora que ya he visto el reportaje he de decir que estoy satisfecha con el resultado, sólo decir que la frase que aparece escrita en el minuto 43:  «Marta é totalmente contraria aos partos hospitalizados, afirma que o parto de unha nai debe estar o menos manipulado posible e ser de xeito natural», necesita alguna matización.  Los que me conocéis sabéis que estoy en contra de las intervenciones rutinarias en el parto, pero no del parto hospitalario, y que cada mujer debe parir donde ella se sienta más segura.  En mi caso, ese lugar fue mi domicilio, igual que el de muchas otras mujeres. Podeis verlo clickando en la imagen.

miña nai

Y por si queréis saber como terminó la historia de este embarazo… Podéis leerlo en dos partes, aquí y aquí.