Author Archives: Luna de Brigantia

About Luna de Brigantia

Luna de Brigantia está formado por un grupo de matronas que ejercemos nuestra profesión en toda la comunidad gallega. Entre otras actividades propias de la matrona, acompañamos partos y dilataciones en casa. Puedes contactar con nosotras en: info@lunadebrigantia.com 654932033

Terapia neural para el dolor de la episiotomía

El dolor en el periné tras una episiotomía tiene varias alternativas de tratamiento,  La terapia neural es una de ellas y Paula ha querido compartir su experiencia y como recuperó la vida de su periné.

Madre valiente y mujer poderosa, se enfrentó a todo lo que no quería en su parto y con esfuerzo salió transformada y fortalecida.

Terapia neural. Ni siquiera sabía que tal cosa existía ..¿y qué hubiera sido de mí si jamás llegase a conocerla?

La historia comenzó con un parto terrible, de esos de los que no deberían existir, de esos que te dejan secuelas en el cuerpo … y en el alma. Y en el cual se violaron normas fundamentales como mantenerme informada de lo que el equipo estaba decidiendo, realizar prácticas prohibidas y desaconsejadas como la maniobra de Kristeller, rotura de bolsa, uso de fórceps y, cómo no, una hermosa episiotomía  precedida de mi grito de auxilio negándome a ello. Un show que ahora, pasado el tiempo, puedo narrar sin derretirme en lágrimas.

Consecuencia de ello, la cicatriz de la episiotomía molestaba. La notaba a veces al sentarme, al mantener relaciones e incluso caminando. Acudí a mi ginecóloga y me aseguró que era perfectamente normal esa molestia, que le diese tiempo, un gel para recuperar la mucosa vaginal y andando. Huelga decir que no quedé en absoluto satisfecha con tal diagnóstico y, un buen día, hablando del tema con otras mamis, me sugirieron que acudiese a terapia neural. Al parecer inyectaban una suerte de líquido en la cicatriz y esta recuperaba su elasticidad y dejaba de molestar. Parecía magia…pero la sola idea de que alguien volviese a hacerme daño en esa zona me causaba pavor.

Lo pospuse lo máximo que pude, pero un día sí y otro también aquellas molestias en la cicatriz me hacían revivir la injusticia, el dolor, el miedo y lo terrible de mi parto. Así que decidí que quizá era mejor probar con las agujas y, así, acabar con aquello, pasar dolor un momento y no durante toda mi vida.

Llamé a Marta y fui a la cita. Acojonada. Pero fui.

No fue un rato agradable la verdad, pero gracias a la actitud comprensiva, atenta y delicada de Marta la cosa se llevó mejor. Sudé, respiré, aguanté y terminó.

Me habían advertido que los días posteriores podría notar escozor, picor o molestias. En mi caso, sí noté como un cierto picor ese mismo día y al día siguiente, pero lo que sentí los días posteriores fueron mucho más allá, tanto que por eso escribo este relato, para compartirlo, por si a ti también te sucede, para que sepas que no estás sola, que hay solución, que no tienes por qué resignarte a vivir incómoda, molesta, irritada y preocupada por si ya nunca más vas a recuperar totalmente esa zona tan íntima y tan importante de tu cuerpo.

En mi caso, lo que sucedió los días posteriores fue como si alguien o algo hubiese dado vida a esa zona. La molestia inicial que yo tenía podría definirla como tener una especie de cartón, algo ajeno a mi cuerpo que estaba ahí, continua y habitualmente molestando y, como digo, haciéndome revivir el daño. Al realizar la terapia neural lo que sucedió fue que integré de nuevo esa zona en mí. No puedo decir que aquellos días dejase de molestar, pero no era la misma molestia, ahora era como una sensación que me recordaba que esa parte de mí me pertenecía, que estaba integrándose de nuevo, la notaba viva, mía, entera, capaz, poderosa…Algo así como recuperar mi periné y que este me dijera en voz alta: “tranquila, aquí hubo un daño, sí, pero aquí también hay fuerza y ahora está sanando”.

Tres meses después de aquella sesión puedo decir que tengo cero molestias, cero dolor y todavía me parece increíble. Ojalá muchas mujeres sepan que pueden sanarse, ojalá muchos profesionales médicos faciliten esta opción, se informen y, por ende, nos informen. Y ojalá existieran muchas hadas como Marta o Carmen capaces de devolvernos la vida … y nuestros cuerpos. Benditos cuerpos.

Alimentación saludable en la lactancia.

Estos días participábamos de forma privada en un debate sobre esta campaña. Sobre si realmente las intenciones son buenas o tienen intereses velados en poner dificultades para que las madres hagan una vida normal durante la lactancia… Había quien decía que está campaña incita al abandono de la lactancia al dar la idea de que no puedes hacer ningún “exceso” con la comida… Como siempre defendemos, para insinuar o recomendar el destete en una situación determinada, tiene que haber un claro beneficio de la leche artificial sobre la materna y en este ejemplo de la comida basura, no es así… 

Con lo que sabemos sobre el tema, nuestra opinión es que la dieta de la madre afecta en la composición de algunos aminoácidos esenciales, ácidos grasos y algunas vitaminas hidrosolubles como la B12 o la Piridoxina, pero esto se traduce en una mejora para la salud del niño?? No, la leche materna contiene esas sustancias y que haya más cantidad no mejora la salud del bebé. Hay algún pseudoestudio que dice que el consumo de cerveza “sin” (menos mal que dice sin😅) aumenta la cantidad de antioxidantes en la Leche materna. Y que más me da que los aumente??? Los antioxidantes pueden ser buenos, pero que haya más no aporta beneficios para el bebé. Tampoco los aporta que haya más vitaminas hidrosolubles, de las que el exceso, se eliminará por la orina…
Que la alimentación de la madre, a grandes rasgos, no afecte a la composición no significa que no se deba incidir en hacer una dieta saludable; y el embarazo y la lactancia son momentos que hay que aprovechar para lanzar el mensaje, porque las madres están más receptivas. Y porque si las madres cambian su forma de alimentación, cambiará la forma de alimentación de la familia y por tanto, la del bebé cuándo empiece la alimentación complementaria.
Imaginad como puede ser la alimentación infantil en una casa en la que los adultos toman bollería y hamburguesas de forma habitual…
Peeeero, también hay que tener cuidado con algunas campaña y estudios que nos pueden parecen buenos y tienen “malas intenciones “.
Cada cierto tiempo sale en las noticias que la leche materna de determinada zona presenta “contaminantes en su composición”… Veladamente nos están diciendo que la leche materna está contaminada y que será mejor tomar leche artificial, que tiene una composición “controlada”.
Pues bien, la leche materna tiene contaminantes porque vivimos expuestos a contaminantes (el bebé también) y la vaca de las que sale la leche artificial también.
Cualquier campaña que pueda hacer dudar a una madre sobre la calidad de su leche, puede hacer que abandone la lactancia y eso SI es un riesgo demostrado en la salud del bebé.
El mensaje sanitario en estos casos tiene que ser que:
– La Leche materna tiene una composición estable.
-La familia debe hacer una dieta saludable por su propia salud y para inculcar buenos hábitos alimenticios.
-Durante la lactancia no hay alimentos prohibidos excepto los pescados grandes por su contenido en mercurio.
– No tabaco, que sí que ha demostrado tener efectos negativos sobre el bebé.  Pero si no se “puede-quiere“ dejar de fumar, con mayor motivo se debe mantener la lactancia para que se mantenga su efecto protector frente a algunas patologías.  Como precaución obvia, no se debe fumar en presencia del niño y hay que ventilar las habitaciones.
-No alcohol, que por sus características pasa a la leche. En caso de que puntualmente se vaya a consumir alcohol, hay que valorar la edad del bebé y las tomas que realiza, pero como indicación ,muy general, se debe evitar amamantar o hacerse cargo de un niño mientras se esté bajo los efectos del alcohol o de otras drogas.

Y vosotras y vosotros que opináis??

Día internacional del parto en casa

Hoy 6 de junio es el día internacional del parto en casa.  Hace menos de un mes y coincidiendo con la semana mundial del parto respetado, en Radio Galega hablaron de este tema, entrevistando a María, que había parido en casa el 10 de mayo y a una de sus matronas, que pertenece a nuestro equipo.  Aquí os dejamos el audio a la entrevista.  Feliz día y felices nacimientos!!

 

La huelga feminista Marzo 2018

Os enlazamos un entretenido y educativo libro-juego para entender la huelga de hoy, 8 de marzo de 2018.  Es como aquellos libros de “Elige tu propia aventura” , hay 4 inicios posibles que te llevarán por caminos diferentes, sólo tienes que seguir las instrucciones.  Libro-juego de la huelga feminista

Desconocemos el origen del documento, si alguien lo conoce, agradecemos nos lo haga saber.

Cesta Benvida e parto na casa

Un dos maiores problemas que nos atopamos sempre cando unha familia decide ter o seu fillo na casa, é cómo facer para obter a cartilla para o recén nacido, que ven dentro da famosa “Cesta de Benvida” ou “Caixa Finlandesa”.

Cesta Benvida. Nacemento de Nora. 2017

Todas as mulleres que pariron na casa dende entón (agosto do 2016), atopáronse coa mesma resposta, “aquí non sabemos nada desa caixa”, pero sen embargo, xa no verán do 2016, dende a Xunta, falábase de que “tería dereito a recibila calquera nai, con independencia dos seus ingresos e do seu patrimonio, que deran a luz nos hospitais das catro provincias galegas, xa foran públicos como privados. E, se @ nen@ nacese na casa, entón a poderían solicitar no centro de saúde correspondente. Deixovos o enlace dunha das publicación en prensa, onde se di https://www.lavozdegalicia.es/noticia/galicia/2016/08/02/span-langgl-caixa-finlandesa-ben-chula-ven-cun-pouco-polo-e-span/0003_201608G2P6995.htm) e da web www.familiasgalegas.org , onde podedes atopar un pdf coas prestacións da Xunta de Galicia http://www.familiasgalegas.org/familias/Vista/Archivos/Menu/7_Prestacions_da_Xunta.pdf

Despois do nacemento da miña segunda filla, intentei por todos os medios conseguila, e grazas a miña marabillosa enfermeira de pediatría, por fin mandaron a dichosa caixa.

Así que, se é o voso caso , sabede que é a enfermeira de pediatría, pediatra ou a vosa matrona do centro de saúde os que poden solicitala, e sempre e cando a nai a pida, é dicir, que non lles deixan ter unha reserva no Centro de Saúde para as mulleres que poidan parir na casa, senon que se pide tras o nacemento.

Os pasos a seguir serían:

  • Escribir un correo a Consellería de Sanidade ( dende o seu correo corporativo)  coordinación.saude.publica@sergas.es 
  • Chamar por teléfono á Consellería o 981544650 solicitando unha Cesta para o Centro de Saúde ( Non teño claro de que sexa o número directo, pero foi dende o que a chamaron, e corresponde o Servizo de Familia e Conciliación).

Non é que sexa grande cousa, pero algunha necesaria, como a cartilla do recén nacido. Na nosa caixa viña ademáis: un peine, auga de colonia, champú, unha crema para o cú do bebé, un saquiño de semillas anticólico, un libro dos bolechas, pañais, toalliñas , esponxas e as indicacións para solicitar a tarxeta benvida.

Espero que sirva de axuda a todas as familias galegas que opten por ter @s seus / súas fill@s no fogar.

Un nacimiento “en el calor y el amor del hogar”

Cómo dice su madre, Ana nacía , hace hoy un mes, ” en el calor y el amor del hogar”. Nosotras sólo podemos agradecerle el habernos brindado la oportunidad de poder presenciarlo, y por supuesto, tan bonitas palabras. Gracias y felicidades familia.

¿Por dónde empezar este escrito, carta o lo que sea?…

La verdad es que, aunque desde fuera quizás no lo parezca, me ha costado mucho plasmar sobre el papel estos pensamientos pues se trata del tipo de cosas que uno, o al menos yo, no suele poner en palabras.

Sin embargo, me doy cuenta de que lo que no se dice porque se da por sentado o sabido se lo lleva el viento mucho más que lo que queda escrito, así que ahí va…

Empecemos, por ejemplo, por el principio:

Me llamo Yolanda, tengo 39 años y soy enfermera de profesión. Fui madre por primera vez hace algo más de dos años y medio y por segunda vez hace hoy un mes.

Pese a que buena parte de mi vida adulta pensé que no quería tener hijos llegó un momento en el que algo cambió en mi interior y esa idea se convirtió casi por arte de magia en una necesidad.

Cuando mi pareja y yo empezamos a intentarlo vivíamos a muchos kilómetros de aquí y por teléfono lo comenté con mi buena amiga Carmen unos meses antes de volver a Galicia, ya embarazada  y sin saberlo.

Resultó que en ese momento ella estaba buscando local para fundar con Marta “LUNA DE BRIGANTIA”, un dúo de matronas que, entre otras cosas, se dedicaría a asistir partos a domicilio.

La idea se impuso también con la misma claridad y firmeza que el deseo de ser madre; aún antes de saber que ya estaba embarazada decidimos que eso era lo que queríamos para nuestros hijos: Un nacimiento “en el calor y el amor del hogar”.

Y desde luego eso fue lo que tuvieron; de maneras muy distintas porque fueron partos muy diferentes pero mis dos hijos nacieron en casa, rodeados de su mamá, su papá y sus matronas; en la tranquilidad y la calma del hogar; y respiraron desde su primera bocanada paz, confianza, seguridad, felicidad y amor.

Bruno nació a las 5 de la tarde de un día de invierno tras un parto que recuerdo como pausado… sin prisa, aunque al final diría que se me hizo hasta corto. Nació en el agua tras apenas 12 horas desde las primeras contracciones.

Ana nació a las 4 de la mañana de una noche de verano tras una dinámica de contracciones irregulares. Potente, imparable, casi hasta salvaje, en cuatro o cinco pujos llegó al mundo, esta vez en seco…

No hubo lugar a inquietudes, ni distracciones, ni preocupaciones, ni intervenciones, ni dudas, ni miedos, ni atisbo de sufrimiento…. nada de eso…. solo una sucesión natural de acontecimientos, en cada caso a su ritmo. Solo la conexión íntima y primaria de mi ser con el de mis hijos preparados para nacer.

Ella y solo Ella, en toda su sabiduría, decidió del cómo, el cuándo y el dónde.

En ambos casos un denominador común: la presencia de dos personas capaces de captar esa esencia, respetarla y favorecerla sin dejar de hacer su profesionalísima labor de ayuda y vigilancia.

Bueno, y el ya bautizado en mi casa como “Efecto Carmen”: la entrada de Carmen por la puerta de casa desencadena unas irrefrenables ganas de empujar!!!!

Y es por todo ello que me siento FELIZ, AFORTUNADA Y AGRADECIDA.
Y es que soy plenamente consciente de que aunque parezca sencillo el que se reúnan todas las circunstancias que han hecho posible estos felices desenlaces, no lo es tanto. Por ello además me siento casi hasta privilegiada.

En primer lugar, porque ambos embarazos se desarrollaron sin ninguna complicación que no hiciese posible el dar a luz en casa.

En segundo lugar porque ambos partos fueron “sobre ruedas” y no hubo que desplazarse a ningún sitio.

Y por último, aunque desde luego no menos importante, porque tuve la suerte de que me acompañasen dos profesionales como la copa de un pino, que me brindaron todo su apoyo, confianza y sabiduría para que desde el minuto cero todo pareciera sencillo, fácil.

Carmen y Marta lo que hacéis, por si no lo sabéis ya, es sencillamente GRANDE; cuanta humanidad como la vuestra hace falta en el mundo en general y en el medio sanitario en particular.

Sois excepcionales por lo que hacéis y sobre todo por cómo lo hacéis: con profesionalidad, tranquilidad, disponibilidad, paciencia infinita pero sobre todo con la pasión y firmeza (incluso a veces fiereza) del que cree en lo que hace, aunque ello represente a veces sacrificios personales, familiares, económicos….

Habéis ayudado y ayudáis ( y espero que ayudareis durante mucho tiempo) a muchísima gente, en momentos hermosos pero también muy duros; curado muchas heridas del cuerpo y el alma; cambiado vidas…. Desde luego habéis cambiado la nuestra y por ello los cuatro os damos un sincero y conmovido GRACIAS.

Carmen, tú especialmente, (Marta estoy segura de que lo entiendes); qué decirte, mi matrona, mi amiga, mi comadre….. mi hermana. ¡Si ya tu sola presencia hace que mis dos hijos se sientan listos y seguros para abrir sus ojos al mundo!… Explicar lo mucho que te quiero sería una obviedad así que solo me queda desearte lo mejor para
ese momento tan especial que se acerca, que se cumplan todas tus expectativas y que pronto todos celebremos la llegada de Nora al calor y el amor de su hogar.

Yolanda Lorenzo Arias.

Una lactancia complicada

La lactancia materna es algo natural y dar el pecho no duele… Vale, pero ¿Que pasa cuando aparecen dificultades? Contactar con una matrona experimentada en asesoramiento sobre lactancia materna es una opción antes del abandono.  A veces es sencillo solucionar el problema dando confianza a la madre, cambiando la postura, mejorando el agarre, también puede ser necesario tratamiento de fisioterapia u osteopatía, incluso cortar el frenillo… Pero a pesar de esas intervenciones y técnicas, en ocasiones, pasan meses en los que lo único que podemos hacer como matronas es sostener a esa madre que está dando todo de sí para que su hijo reciba el mejor de los alimentos.

El caso de esta madre de la que os traemos el relato, nos deseperó casi tanto como a ella.  No veíamos luz para que pudiesen volver a una lactancia materna exclusiva, pero la perseverancia dio sus frutos:

Para cuando nació mi segundo hijo ya había decidido que íbamos a hacer lactancia en tándem con su hermana mayor. A pesar de que los inicios con mi primera hija habían sido muy duros, todo lo bueno que nos había traído a ambas hasta la fecha me convencían de al menos intentarlo. A día de hoy opino que, de no haber sido por el tándem, seguramente no habría conseguido mantener la lactancia de Álex, mi segundo hijo.

Al principio, en la mayoría de las tomas, le daba el pecho a los dos a la vez y todo parecía ir bien, pues las revisiones de control de peso mostraban que crecía apropiadamente. Aun así estaba desconfiada, y quería creer que era sólo por la mala experiencia de los inicios con mi primera hija.

A partir de la 6ª semana empecé a notar un comportamiento muy extraño en Álex. Sobre todo en las tomas de la tarde (en las que mi hijo no tenía el apoyo de su hermana para facilitar la subida y la salida de la leche):

En ocasiones su comportamiento era similar al de un rechazo, se agarraba y soltaba prácticamente al momento. Empecé a darme cuenta de que cuando se agarraba no lo hacía correctamente y al mínimo movimiento (incluso el de mi pecho al respirar) su lengua hacía un chasquido y se le escapaba el pecho de la boca. Otras veces se quedaba quieto agarrado al pezón, como esperando a que la leche saliera por sí sola, como si de un grifo se tratara, y se enfadaba considerablemente porque no conseguía nada. En demasiadas tomas notaba que tras las subidas de la leche su comportamiento era muy irritable y se soltaba al poco. Nos frustrábamos ambos sobremanera. Sus deposiciones pasaron a ser verdosas y le detectaron muguet en la boca. Llegó un momento en que dejó de demandar pecho incluso en las tomas de la noche.

Para entonces yo ya no podía más, pensaba demasiado a menudo en dejar la lactancia, y me sentía muy culpable por tener esos pensamientos, llegué al punto de verme incapaz de realizar hasta la tarea más simple de la casa, parecía que todo me daba miedo y me sentía horriblemente mala madre por todo. Mi situación no me permitía atender adecuadamente a ninguno de mis dos hijos.

El peso de Álex se estancó de la semana 6 a la 8 y sabía que el pediatra no me iba a dar más solución que suplementar con biberón. Era el momento de buscar ayuda de otro tipo y contacté con Marta. Ella comprobó que el niño tenía un frenillo submucoso (o de tipo IV) que, de entrada, no necesariamente interferiría en nuestra lactancia, pero tras descartar una IPLV y viendo mi desesperación, me facilitó el contacto de un especialista que pudiese realizar la frenectomía; y gracias a su apoyo y ayuda ahora mismo seguimos con lactancia materna.

Las dos semanas tras la intervención fueron muy duras, pues la situación al pecho no había mejorado sustancialmente y los ejercicios post-frenectomía se nos hacían insoportables a ambos. Durante ese periodo el niño apenas había cogido 60 gramos y la única opción fue empezar a suplementar con el método Kassing. Empecé a sentirme extrañamente aliviada, pues ya no soportaba más la carga de alimentarlo y primaba la necesidad de verlo crecer a la de darle el pecho.

Los suplementos consiguieron que recuperase peso rápidamente. Se lo ofrecía justo después del pecho, al principio era a los 5 minutos o menos después de empezar, pues el pobre se quedaba dormido mamando. Intentaba siempre que el suplemento fuese de mi leche, pero no siempre me era posible y en cuanto empezó a rechazar biberones decidí que sería mejor ofrecerle sólo suplemento de leche artificial, pues me agobiaba sobremanera el sacaleches. En unas semanas el niño rechazaba prácticamente todos los suplementos y probamos a quitárselos, el resultado fue que el niño seguía creciendo adecuadamente.

Aún es hoy el día que no puedo asegurar cuales fueron los problemas que nos llevaron a esta situación, y la verdad, prefiero no pensar demasiado en esas semanas. Pero aquí dejo nuestra experiencia por si a alguien le pudiese ayudar.

Para cuando nació mi segundo hijo ya había decidido que íbamos a hacer lactancia en tándem con su hermana mayor. A pesar de que los inicios con mi primera hija habían sido muy duros, todo lo bueno que nos había traído a ambas hasta la fecha me convencían de al menos intentarlo. A día de hoy opino que, de no haber sido por el tándem, seguramente no habría conseguido mantener la lactancia de Álex, mi segundo hijo.

Al principio, en la mayoría de las tomas, le daba el pecho a los dos a la vez y todo parecía ir bien, pues las revisiones de control de peso mostraban que crecía apropiadamente. Aun así estaba desconfiada, y quería creer que era sólo por la mala experiencia de los inicios con mi primera hija.

A partir de la 6ª semana empecé a notar un comportamiento muy extraño en Álex. Sobre todo en las tomas de la tarde (en las que mi hijo no tenía el apoyo de su hermana para facilitar la subida y la salida de la leche):

En ocasiones su comportamiento era similar al de un rechazo, se agarraba y soltaba prácticamente al momento. Empecé a darme cuenta de que cuando se agarraba no lo hacía correctamente y al mínimo movimiento (incluso el de mi pecho al respirar) su lengua hacía un chasquido y se le escapaba el pecho de la boca. Otras veces se quedaba quieto agarrado al pezón, como esperando a que la leche saliera por sí sola, como si de un grifo se tratara, y se enfadaba considerablemente porque no conseguía nada. En demasiadas tomas notaba que tras las subidas de la leche su comportamiento era muy irritable y se soltaba al poco. Nos frustrábamos ambos sobremanera. Sus deposiciones pasaron a ser verdosas y le detectaron muguet en la boca. Llegó un momento en que dejó de demandar pecho incluso en las tomas de la noche.

Para entonces yo ya no podía más, pensaba demasiado a menudo en dejar la lactancia, y me sentía muy culpable por tener esos pensamientos, llegué al punto de verme incapaz de realizar hasta la tarea más simple de la casa, parecía que todo me daba miedo y me sentía horriblemente mala madre por todo. Mi situación no me permitía atender adecuadamente a ninguno de mis dos hijos.

El peso de Álex se estancó de la semana 6 a la 8 y sabía que el pediatra no me iba a dar más solución que suplementar con biberón. Era el momento de buscar ayuda de otro tipo y contacté con Marta. Ella comprobó que el niño tenía un frenillo submucoso (o de tipo IV) que, de entrada, no necesariamente interferiría en nuestra lactancia, pero tras descartar una IPLV y viendo mi desesperación, me facilitó el contacto de un especialista que pudiese realizar la frenectomía; y gracias a su apoyo y ayuda ahora mismo seguimos con lactancia materna.

Las dos semanas tras la intervención fueron muy duras, pues la situación al pecho no había mejorado sustancialmente y los ejercicios post-frenectomía se nos hacían insoportables a ambos. Durante ese periodo el niño apenas había cogido 60 gramos y la única opción fue empezar a suplementar con el método Kassing. Empecé a sentirme extrañamente aliviada, pues ya no soportaba más la carga de alimentarlo y primaba la necesidad de verlo crecer a la de darle el pecho.

Los suplementos consiguieron que recuperase peso rápidamente. Se lo ofrecía justo después del pecho, al principio era a los 5 minutos o menos después de empezar, pues el pobre se quedaba dormido mamando. Intentaba siempre que el suplemento fuese de mi leche, pero no siempre me era posible y en cuanto empezó a rechazar biberones decidí que sería mejor ofrecerle sólo suplemento de leche artificial, pues me agobiaba sobremanera el sacaleches. En unas semanas el niño rechazaba prácticamente todos los suplementos y probamos a quitárselos, el resultado fue que el niño seguía creciendo adecuadamente.

Aún es hoy el día que no puedo asegurar cuales fueron los problemas que nos llevaron a esta situación, y la verdad, prefiero no pensar demasiado en esas semanas. Pero aquí dejo nuestra experiencia por si a alguien le pudiese ayudar.

Duelo de una matrona

Hace unos días compartíamos una carta para Mai.  Sabemos que cuando muere un bebé es relativamente fácil entender las emociones y el dolor de los padres; es un duelo “estudiado”  aunque se silencie, pero pocas veces se sabe cual es el proceso de duelo que viven las matronas sobre todo cuando la relación es tan cercana como lo es con la familia de Mai.  

Así, un año después, seguir acompañando nacimientos no era fácil y Marta volvió a escribir a Mai en marzo de 2016.

Hola Mai. Te escribo por segunda vez… Tu madre me animó a hacerlo para despedirme de ti, para que dejes de venir conmigo a los partos, para soltar lo negativo y los miedos y quedarnos sólo con lo bueno.

Desde tu nacimiento he pensado recurrentemente en ti, casi en cada parto, pero sobretodo en los que empezaban con bolsa rota… Se acercaba la fecha en la que se cumplía un año de tu nacimiento. Durante toda esa semana me rondabas, y llevaba mis cálculos de que como 2016 es un año bisiesto, todo se adelantaba un día. El día 1 era el día 2 que habías roto la bolsa y dejado salir tu cordón y la madrugada del 2 era el día 3 en el que habías nacido. Todo igual, pero 365 días después en lugar de 366.

Y el día 1 de marzo una madre se puso de parto y tu no te fuiste de mi cabeza, no te fuiste de mi lado. Y yo llegué al domicilio y me mantuve retirada, con una energía “fea”, con un “no querer tocar a esa madre ni a ese bebé” porque estaba re-viviendo la noche de un año antes. Y cuando esa madre que estaba de parto salió de la bañera y algo colgaba entre sus piernas yo sólo pensé “es el cordón”, pero era el tapón mucoso grande y elástico. Y cuando esa niña nació a las 23:37, yo sólo pensaba que a las 23:41 tu padre había llamado diciendo que os ibais al hospital. Y mientras lloraba de emoción y miedo, esa niña que lloró al nacer se puso pálida y perdió fuerza, y hubo que aspirarla y estimularla y yo sólo te veía a ti… Y cuando esa niña ya mamaba plácidamente en los brazos de su madre, yo seguía pensando en ti. Y cuando esa madre estaba feliz de haber conseguido parir tras una cesárea yo pensaba en la cesárea de tu madre. Y cuando salimos de la casa de aquella familia feliz yo estaba diciéndole a tu madre que habías nacido muerta. Al día siguiente mi cuerpo estaba dolorido, no era capaz de dejar de llorar, sólo quería estar en mi habitación, con la luz apagada… justo como un año antes. El cuerpo tiene memoria.

Querida Mai. No tengas miedo de que te olvide, créeme que siempre estarás conmigo; pero tal como tu madre me ha sugerido, te pido distancia. Tenemos que despedirnos.

Yo te recodaré siempre, iré junto a ti cada 3 de marzo, tienes ya un hueco en mi vida, pero no vengas sin pedir permiso, ven cuando pueda recordarte y llorarte en calma, cuando yo te llame. Cuando pueda estar sólo para ti.

Déjame recibir a otros bebés sin miedo, con la alegría que merecen. Déjame preservar la inocencia de cada nacimiento. Déjame recuperar la confianza.  

Seguimos recordando el 3 de marzo de 2015, pero con la serenidad que da el paso del tiempo, con menos miedo, con más confianza.

 

Carta para Mai

Hoy es 3 de marzo de 2017, hace 2 años que nació Mai, dos años de vida tras su muerte y dos años desde que nuestra matrona Marta le escribió esta carta.

Que tristeza se siente al saber que nunca leerás estas letras.

Soy Marta, conocí a tus padres en el 2011, cuando ellos y yo acudíamos a las reuniones de El Parto es Nuestro, en Saians. Tus padres eran “unos hippies que venían desde Ourense”, pero que tenían las ideas muy claras. Yo era una madre, que coordinaba las reuniones de vez en cuando y que se estaba formando como matrona en Barcelona.

En ese primer embarazo, tu madre dudaba entre parir en Ourense o en el Salnés, y al saber de la “nueva sala de parto natural” de Ourense se decidió por estar más cerca de casa. Ese parto la marcó terriblemente. Ingresada en preparto, sin que le diesen mucha información, se llevó el kit completo y acabaron haciendo una ventosa para que naciese B. Tras eso, los puntos de la episiotomía se infectaron y tu madre sufrió lo indecible en el posparto.

7 meses después se quedó embarazada y esta vez era “otra mujer”. Decidió parir en casa, pero no sabía si hacerlo en Bilbao (en casa de tus abuelos paternos) o en Galicia pero finalmente decidió por hacerlo en vuestra casa.

Llegó el día del parto, cuando tu madre me llamó, estaba en la fiesta de la reconquista de Vigo. Recogí a las otras 2 matronas y fuimos a Morgade. Allí tu madre parecía estar de parto, empezó a sentir ganas de empujar y cuando ya llevaba varias horas sin haber cambios, le hice un tacto. Estaba a 7 centímetros. Con sus posiciones buscaba tener menos contracciones y notar menos ganas de empujar, pero era incapaz, y con nuestra inexperiencia…, ninguna de las 3 matronas pudimos ayudarla más.

Intentamos descansar, y 8 horas después de aquel tacto, le hice otro. Tu madre ya había decidido que si estaba igual, quería irse al hospital, así que, a las 8 de la mañana, con 7 cm y el cuello edematizado, recogimos todo para irnos al Salnés. Tuvimos que parar en Puxeiros para que B. se quedase con tu abuela materna. Continuamos el camino hacia el Salnés. Sonaba Silvio Rodríguez.

Al llegar allí, tu madre suplicaba la epidural, pero por suerte el anestesista era tan estricto que como no había hecho la consulta de preanestesia, no se la quería poner. Que bien!! porque tras romper la bolsa, J. nació con unos pocos pujos.

Tu madre descubrió que sí se podía parir en un hospital y tu padre por fin pudo ver nacer a un hijo.

En el paritorio descansamos los 4, mientras J. tomaba teta, tu madre una palmera de chocolate y tu padre y yo un bocadillo de tortilla. Después hubo unos encuentros y desencuentros con el servicio de pediatría, pero eso ya es otra historia…

Aquí llegas tú Mai, a principios de mayo de 2014, mientras tus padres mantenían relaciones sexuales, tu madre sintió que ovulaba y supo desde el primer momento que estaba embarazada. También sabía que serías una niña, aunque al final del embarazo no lo tenía tan claro… Tu fecha probable de parto era el 27 de febrero de 2015.

Tu madre quería volver a intentar parir en casa, pero la relación con tu abuela materna se había roto, y la relación con tu padre era muy distante. Le pasé el contacto de Jesica e hizo algunas sesiones.

Jesica dice de tu madre:

“Ha crecido mientras tú crecías en su interior; ha hecho grandes cambios en si misma. Es increíble la cantidad de trabajo de mayor autoconocimiento, autocomprensión, la instrospección que mamá hizo por ti, por poder allanarte el camino, por brindarte el mejor nacimiento que pudiera imaginar.
Mai, durante los 9 meses que mamá te esperó, sintió emociones a raudales, a veces contradictorias, a veces serenas, pero siempre conectó contigo y con ella misma.

Mai, durante las 40 semanas y tres días que viviste con y en tu mamá, ella te sentía, te vivía, e intentaba sentirse y vivirse, aunque doliera, aunque hubiera que abrirse heridas, para conseguir darte a ti la mejor de las bienvenidas.
Creo que le has dado a tu madre una nueva vida, una nueva perspectiva de la vida, y sobre todo, los miedos, la montaña rusa emocional que ha tenido durante el tiempo que viviste en y con ella, le han ayudado a abrirse, a hablar, y empezar a creerse y quererse un poco más.
Es curioso Mai, porque mamá pasó toda tu espera como dilatando, según sus propias palabra, y al final, temía que fuera con una cesárea la forma en la que finalmente dejaras de estar en su cuerpo.”

Cuando ya se acercaba el parto, hicimos una sesión conjunta Carmen, tus padres, Jésica y yo, en la que hablamos de diferentes opciones para el parto, y en la que finalmente, tu madre decidió que donde mejor se sentía era en Morgade. Hablamos de cómo actuar según las posibles incidencias que pudiesen surgir. Concretamente, hablamos de cómo actuar en caso de un prolapso de cordón!!! También hablamos de que hacer si había nieve…

Pensamos que lo teníamos todo bajo control, y a tu parto, iríamos Rosa (otra matrona a la que conoció tu madre) y yo. Carmen acudiría o no, dependiendo de cómo transcurriese el parto y como se encontrase ella (estaba embarazada).

El 2 de marzo, tu madre me contaba por la tarde que había tenido unas cuantas contracciones fuertes y algunas sueltas por la noche, que sentía calambres por la zona del cuello y que la línea púrpura estaba igual. Se tactó y notó todo blandito.

A las 8 de la tarde escribía otra vez y decía “pues parece que sí son contracciones, pero muy irregulares, y además tengo hambre, así que de parto aún no son, que cuando paro no como”. Las últimas contracciones habían sido cada 6, 9 y 20 minutos. Alas 22:30 decía que el ruido que hacían tus hermanos la descontrolaba un poco, y deseaba que se durmiesen para poder concentrarse, pero que definitivamente, eran contracciones. También decía que pediría monitores para el miércoles.

A las 22:51 Sonó mi teléfono y pensé que era porque las contracciones empezaban a ser más seguidas, pero no, tu madre decía con voz temblorosa, que había roto aguas, que eran claras y que tú te movías. Hablamos un rato, se fue tranquilizando y se la notaba feliz, feliz de que por fin había roto la bolsa por si misma, no como en los partos anteriores, que no se había dado cuenta o se la habían tenido que romper. Estaba feliz porque llevaba bien las contracciones, y porque podía oler el líquido amniótico. Le dije que iría en cuanto lo necesitase, y que de todas formas, al día siguiente por la mañana iría a escuchar tu corazón.

A las 23:41 volvió a sonar mi teléfono, y era desde el móvil de tu padre, así que pensé : “Ahora si, ahora es que ya tiene contracciones potentes y ella ya no puede ni hablar…”. Pero otra vez me equivoqué.

Las palabras de tu padre fueron “Nos vamos al hospital de Ourense”. Porqué? Que ha pasado? “el cordón sale para afuera”. Mi corazón se salía del pecho, le dije a tu padre que llamase corriendo a la ambulancia y que tu madre se pusiese a cuatro patas con el culo levantado, como en el parto de J. No sé si fue en ese momento que tu madre pidió el teléfono y me pregunto “Esto es una cesárea, verdad?” Si, es una cesárea casi segura, le dije.

Inmediatamente llamé a una compañera  matrona que trabaja en Ourense, Marisol, que por suerte estaba de guardia en el hospital, le dije lo que pasaba y que por favor fuesen preparándose para recibir a tus padres, que llegarían pronto en una ambulancia.

A las 23:50 hablé con tu padre otra vez, la ambulancia ya estaba en camino y le dije que yo salía para el hospital. Me vestí y a las 12 de la noche ya estaba de camino hacia Ourense. Avisé a Rosa de lo que había sucedido, avisé a Carmen y volví a llamar Marisol, para que allanase el camino y me dejasen pasar para estar con tu madre. A las 00:45 tu padre me dijo que estaban cambiando a tu madre de ambulancia y que él iría detrás con tus hermanos, en el coche.

Llamé al 061 para hablar con el médico responsable de la emergencia, era Ana S., con la que yo había trabajado hace unos años en el 061. Me dijo que tras unos malentendidos y una demora de 30 minutos en el traslado, ya estaba todo controlado y que en 20 minutos estaríais en el hospital. Yo ya estaba en la salida de Toén, por lo que pensé que llegaría antes que vosotros.

A la 1:05 Marisol me esperaba en la calle para entrar directa al quirófano, que ya estaba preparado. Mientras me cambiaba, a la 01:10 tu padre llamaba otra vez, diciendo que acababan de llegar a urgencias, que había meconio y tu corazón latía muy despacio.

Corrí al quirófano y tu madre ya estaba en la camilla, me vio, me dijo que estabas mal, y yo le prometí que pasase lo le pasase, cuando despertase, estaría allí con ella. Mientras se dormía la sondaron y rasuraron. Desinfectaron mínimamente la piel y a la 01:20 nacías tú, con tu corazón parado… Fueron cuidadosos en tu reanimación, sin ensañarse. Después Marisol te limpió y te envolvió en una toalla, con mucho mimo, mientras yo pensaba como decirle esto a tus padres.

Te dejamos en una cunita térmica mientras yo bajé acompañada de Mariví (la otra matrona que estaba de turno) a hablar con tu padre. Creo que él ya supuso que algo iba mal. Lloró, y quiso subir a verte. Mariví se quedó en el coche con B. y J., que dormían.

Tu padre no se atrevió a cogerte, pero te acariciaba y te hablaba, decía que te parecías a B., que tenías un color bonito,… A las 2:20 se fue a casa a buscar la mochila de tu madre y el papel de acuarela. Y al rato tu madre salió de quirófano. Preguntó por ti, le dije que habías nacido muerta y quiso verte. Fui a buscarte, te metió en su cama, piel con piel, tal como os habría gustado hacer… Preguntó si eras niño o niña, preguntó por tu padre, preguntó si podía hacerte fotos, me contó que la médico de la ambulancia le había reñido… y varias veces, repitió una tras otra, las mismas preguntas, con las mismas respuestas.

Cara fetal de la placenta

 

A las 3:20 tu padre estaba de vuelta. Estuvo con tu madre, mientras yo imprimía la placenta y recogía tu huellas. Se acercó David (el ginecólogo) a explicarle el tipo de manejo que se podía hacer con la lactancia y a aclarar que el cuerpo de tu madre funcionaba perfectamente, que esto había sido un accidente, pero que por dentro estaba todo bien si más adelante decidía tener más hijos.

Sobre las 5, tu padre se fue a casa con tus hermanos, y a las 5:30, yo te recogí de los brazos de tu madre y te llevé a junto de Paqui. No quise ver como te preparaba para bajar, pero sí aprecié, el cuidado con el que tocaba tu cuerpecito.

A las 6 me despedí de tu madre.
Naciste sin vida el 3 de marzo de 2015, a la 01:20, pesaste 3500gr.

Ha sido el nacimiento más duro que he vivido en mi corta vida profesional…

En el equipo de salud perinatal de Luna de Brigantia deseamos no volver a pasar por una situación así, pero te damos las gracias por existir, y a tus padres por habernos escogido para estar con ellos. Todo ha sido muy duro de afrontar, pero esta vivencia nos hace y hará mejores personas y mejores profesionales; de hecho, ya has conseguido volvernos y revolvernos, nos has llevado a crecer de golpe como matronas, como psicóloga y sobre todo como equipo.

Hasta siempre Mai. Estarás en nuestros corazones.

Carmen, Marta y Jésica

Acompañar en el parto

¿ Es necesario saber cómo ACOMPAÑAR en el parto o es necesario saber ESTAR?

Cada vez se encuentran más cursos y preparaciones al parto que quieren dar mayor protagonismo al papel del “padre”;  y como “padre” nos referimos al acompañante en el parto, que en nuestra sociedad patriarcal se entiende como el  hombre, pero que nosotras sabemos que en en el caso de parejas de mujeres es la otra madre, que hay mujeres que no quieren a su pareja como acompañante  y en el caso de mujeres que deciden tener a sus hijos solas, el acompañante puede ser  una persona cercana pero sin que necesariamente exista una relación erótico-amorosa.  Por este motivo nos gusta más hablar del papel del “acompañante” en el parto, sea este el padre, la otra madre, una tía, abuela, amiga,…

En referencia a esta tendencia en la que se quiere dar mayor protagonismo al papel del “padre”, nosotras mismas, tenemos talleres de “Alivio del dolor en el parto” y de “Preparación a la maternidad y paternidad”, en los que nos parece indispensable la presencia de ese acompañante que haya elegido la mujer, tanto en la parte práctica como en la teórica.  Nos parece muy importante que los dos miembros de la pareja se involucren en el nacimiento de su hijo y en su crianza, y que ese acompañante sea un apoyo incondicional , teniendo la misma información y conociendo, todas las alternativas que existen en la atención al parto, tanto para su pareja (si lo es) como para su bebé.

Queremos que el acompañante sepa ACOMPAÑAR en la respiración, en el movimiento, en las contracciones, durante el posparto, la lactancia, la crianza…. Intentamos que tengan una idea de qué hacer o qué no hacer en cada momento, porque a veces, es mejor “no hacer” …

Selfie en pleno parto

Selfie en pleno parto

Simplemente estar

Simplemente estar

Independientemente de todo esto, queremos dejar claro que la mujer está perfectamente diseñada para parir, sola o acompañada, y que ninguna preparación es imprescindible. Creo que en las fotos es más que obvio que existen diferentes maneras de ESTAR o ACOMPAÑAR en un parto.

La mujer debe estar acompañada de aquella persona que elija, pero no siempre es necesario que esa persona haga nada, a veces, muchas veces, su única función es ESTAR, porque su sola presencia mantiene el ambiente de tranquilidad que la mujer necesita, porque su sola presencia hace flotar en el aire amor y oxitocina.