Mis matronas, mi gran ayuda

By | febrero 6, 2015
Loreto de Araújo Fotógrafa

Loreto de Araújo Fotógrafa

Este es el testimonio de una gran madre y mujer, que buscó la ayuda que necesitaba en su embarazo y posparto, en las matronas de Luna de Brigantia. Unas palabras que hacen que cada día sigamos luchando por un proyecto en el que hemos invertido mucho tiempo y esfuerzo, y que creemos que merece la pena. Porque podamos seguir acompañando a muchas mujeres durante mucho tiempo…. Gracias Rebeca

Me llamo Rebeca y me gustaría contar mi testimonio sobre mi experiencia con Luna de Brigantia y, especialmente, con Lucía.

Antes de quedarme embarazada, tenía un concepto erróneo de lo que era una matrona. Recuerdo que varias mujeres me habían dado malas opiniones de las comadronas. Tenía la idea de que era una sanitaria que te reñía si engordabas mucho en el embarazo y que era una profesional radical sobre la lactancia.

Cuando fui a la matrona de la Seguridad Social, me dio la sensación de ser una persona razonable y la consulta fue agradable. Cuando me dio el horario del curso de preparación al parto, me desmoroné. Los horarios no eran compatibles con mi trabajo ni con el de mi marido. Miré también los horarios en un hospital privado y eran adecuados para mí pero no para él. ¡Me negaba a ir sola a las clases! El hijo era de los dos y los dos teníamos que estar preparados. Iba a ser el curso más importante de nuestras vidas y queríamos lo mejor.

Buscando en Internet encontré información sobre Luna de Brigantia. Leí que daban cursos a domicilio y que las matronas tenían una amplia formación y nos pareció que era lo que estábamos buscando. Solo me preocupaba que me presionasen con el tema de la lactancia materna. No tenía claro si le iba a dar el pecho a mi hijo y les pedí que fuesen delicadas con ese tema y así lo hicieron. Lucía y Silvia vinieron a nuestro piso en un día festivo y nos impartieron un excelente curso por lo preparado que estaba, las explicaciones, la selección de los temas, la paciencia al responder nuestras preguntas y lo ameno que resultó. Los apuntes que tomé me fueron útiles no solo para el parto y primer mes de mi hijo sino para más tiempo. Sin exagerar puedo afirmar que ha sido el mejor curso de mi vida y he ido a muchos y en diferentes países.

Gracias a este curso descubrí que la lactancia materna no solo era beneficiosa para el bebé sino también para la madre. Decidí probar. Mi objetivo era darle el pecho un mes o cuarenta días. Sabía que si algo se complicaba, podía contar con el apoyo de mi marido y con las visitas posparto de las matronas. Desgraciadamente, la lactancia materna se torció más de lo que yo esperaba pues me vino leche para dos hijos y complicó bastante la experiencia. Llamé a Luna de Brigantia un sábado y solicité que una matrona viniese a casa. Me dijeron que se pondría una matrona en contacto conmigo en breve y así fue. Lucía vino a casa de nuevo. Me aportó tranquilidad, ánimos, consejos para llevar mejor el dolor de la subida de la leche y para evitar otras posibles complicaciones. Además, también nos orientó en la crianza de nuestro hijo. Me recordó de nuevo que el primer mes del nacimiento de un hijo es complicado y así fue. Necesité otra visita más por el tema de lactancia materna. Una vez más me aportó comprensión, me dio ánimos, consejos, soluciones y nos introdujo en el maravilloso mundo del masaje infantil. Desde entonces todos los días le doy un masaje a mi hijo y es una de las experiencias más bonitas que he tenido.

Fueron cuarentas días duros en los que me sentí incomprendida por casi todos excepto por mi marido y por mi matrona: Lucía. Casi todo el mundo opinaba: si debía de de

jarlo o no, si utilizaba la técnica adecuada, si mi leche le llegaba al niño, si debía darle cada tres horas … ¡No me lo podía creer! De repente, había catedráticas de la lactancia por todas partes. Lucía no solo realizó visitas sino que atendía mis llamadas si tenía dudas o estaba desanimada.

Una vez cumplido mi objetivo y también porque la producción no se regulaba y por problemas de espalda, decidí dejarlo. Coincidió que tenía una revisión ginecológica. Cuando le conté por lo que había pasado al ginecólogo, me recetó las pastillas para cortar la leche. Me aseguró que no tendría problemas pero yo no lo veía claro y me eché a llorar. Había hablado con dos primas mías que también tuvieron mucha producción y tomaron las pastillas, me contaron experiencias horribles: a una no le hicieron efecto, otra tuvo el pecho vendado, las dos me hablaron de dolores horribles, inflamaciones…. ¡No quería pasar por eso! Una vez más mi matrona me dio la solución: el destete progresivo y personalizado para mi caso. Cuando retiré dos tomas, me quedé con una producción cómoda y paré el destete durante unas semanas. Posteriormente retomé el destete y tomé las pastillas. Así llegué a los tres meses y el destete no fue una experiencia nada traumática, al contrario. Mis primas se quedaron alucinadas de que no hubiese tenido problemas y les expliqué que la clave estaba en tener una buena matrona al lado.

Con este testimonio quiero dejar claro que el apoyo de la pareja y una buena matrona son fundamentales no solo en el embarazo sino posteriormente. Para mí Lucía es una excelente profesional por su amplia y actualizada formación, gran vocación,  entrega, paciencia y dedicación.

¡Gracias una vez más, Lucía, por todo! ¡Gracias por iluminar con tus conocimientos, comprensión y cariño los días oscuros de posparto! No en vano te llamas Lucía.

Una vez más,  gracias por existir como matronas y seguir ejerciendo a pesar de tener tantos sectores en contra, gracias por haber montado esta empresa y por los servicios que ofrecéis. Yo os estaré eternamente agradecidas y, a partir de ahora, si escucho: «¿Para qué sirve una matrona?» pues podré responder que para mucho si son grandes profesionales como vosotras y os recomendaré.

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