Se está mejor en casa que en ningún sitio…

By | mayo 27, 2013

«Se está mejor en casa que en ningún sitio», este es el lema de la celebración del 25 aniversario de la Asociación Nacer en Casa, al que hemos tenido el placer de asistir.

Y digo que hemos asistido, porque no he ido sola.  Me ha acompañado Carmen, una matrona que se acaba de unir al la aventura de Luna de Brigantia (en unos días os presentaré a nuevas compañeras).

En las ponencias del primer día descubrimos el contexto reciente del parto en casa y la historia de la asociación.  La lucha de estos profesionales durante los últimos 25 años para normalizar el parto domiciliario, es admirable.

Se hizo un homenaje a Casilda Rodrigañez, por su trayectoria,  su aportación en la toma de conciencia del patriarcado en el que vivimos y su difusión de la importancia de la necesidad de una mayor autonomía de la mujer en la toma de decisiones sobre su sexualidad.  Además, tuvimos la suerte y el gusto de poder escucharla y nos habló de la función social del amor y lo importantes que son las madres en eso.

 

Agradecemos el precioso video de Maite Gómez, en el que nos contó que una vez tuvo un sueño… Y nos mostró en fotos toda su trayectoria profesional. Fue tan emotivo que casi todos los asistentes derramamos alguna lágrima.

 

Robin Lim, que ha fundado una casa de partos en Bali nos habló de la placenta y la sangre del cordón umbilical, y para terminar, compartió con nosotros el vídeo del parto de Diana, hija de dos ginecólogos, que parió en su casa de partos.  Los padres de Diana le habían dicho que si no quería una cesárea debía ir a parir con una matrona.

 

La mañana del domingo la empezamos con un taller de Cristina Alonso, partera de Luna Maya, que nos habló de su experiencia en Chiapas e hizo alguna demostración sobre el uso del rebozo en el parto.

 

Después de escuchar a Verena Schmid me quedo con los deberes pendientes de leer algunos de sus libros que no conocía.

 

Pere Enguix, fundador de la clínica Acuario, nos contó su cambio en la visión del parto tras leer el libro de Frederick Leboyer «por un nacimiento sin violencia».  Pero nos impactó con su historia personal, que lo llevó a la carcel en 2 ocasiones y a estar durante 10 años en libertad condicional.  En el hospital en que trabajaba era frecuente recibir a mujeres con graves infecciones o hemorragias tras abortos realizados de forma clandestina.  Esto lo llevó a poner en marcha un centro de planificación, en el que se proporcionaban métodos anticonceptivos, pero también al que llegaban mujeres solicitando ayuda para abortar.  Inicialmente les facilitaban información para abortar en Londres o Amsterdam, después ya organizaban grupos que iban acompañados por alguna mujer del centro, y finalmente empezó a realizar abortos (ilegales en aquel momento).  de esta manera contribuía a disminuir la mortalidad de las mujeres y que no hubiese un agravio comparativo entre las mujeres con poder adquisitivo, que podían viajar al extranjero para abortar de forma segura y las que sólo se podían permitir abortos ilegales en condiciones de dudosas higiene y realizados por personal no cualificado.

 

Jan Tritten, partera norteamericana nos dijo una frase muy importante «el parto es una cuestion de derechos humanos», así que la mujer tiene derecho a decidir cómo y dónde parir. Esto nos llevó al caso de Hungría, donde el parto en casa es perseguido y condenado, y  donde Agnes Gereb, matrona,  está en arresto domiciliario desde hace meses por atender partos en casa.  Compartimos unos minutos con Agnes a través de un vídeo.

 

También hubo testimonios de profesionales, madres e hijos que habían asistido, parido o nacido en casa, y Rosa Zaragoza nos amenizó el sábado con su hermosa música.  Para finalizar con un poco de humor, cada jornada terminó con una estupenda «Clownclusión».  Virginia Imaz  tiene una capacidad extraordinaria de síntesis y consigue poner una nota de humor en cualquier tema.

TVE estuvo grabando, y este es el video que emitió en su informativo.

 

Volvemos a casa cansadas, pero satisfechas de toda la gente que hemos conocido, los reencuentros con gente que hacía meses o años que no veíamos, pero sobretodo cargadas de oxiticina, ideas y energía.

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